2013-03-17 · Quinto Domingo
Quinto Domingo de Cuaresma
Lecturas: Isaías 43,16-21; Filipenses 3,8-14; Juan 8,1-11
Aquel que esté sin pecado, que arroje la primera piedra
Lecturas: Isaías 43,16-21; Filipenses 3,8-14; Juan 8,1-11.
1 – La mujer adúltera – El episodio de la mujer adúltera contiene dos lecciones muy importantes: a) Jesús es la miseriordia de Dios en persona, dispuesto a perdonar a todo el que demuestre estar dispuesto a no pecar más; b) los hombres tienen que dejar de condenarse mutuamente porque nadie es impecable, todos han pecado y pueden pecar en el futuro. “Aquel que esté sin pecado, arroje la primera piedra” (Evangelio). Y en primer lugar, para poder condenar al prójimo, es necesaria no sólo la autoridad de juzgar en nombre de Dios, sino que también la capacidad de conocer las intenciones de quien ha cometido un acto. Cosas estas que son de exclusiva incumbencia de Dios.
2 – Somos todos adúlteros – Pero el pasaje en cuestión debe ser leído especialmente en relación con ese vínculo de amor nupcial, que nos ata indisoluble y radicalmente a Dios y a los hombres: cada hombre y todos los hombres están casados con el amor infinito de Dios. En relación con este tipo de matrimonio espiritual, más o menos, todos somos adúlteros, es decir , infieles. Y es precisamente sumando estas formas de infidelidad, que hemos sido capaces de adulterar la vida, el hombre, las criaturas, la fe, el evangelio,la ética natural, el testimonio cristiano, y hasta la buena educación. El adulterio, en sustancia, es traicionar a la persona amada y volver a amarse a sí mismos.
3 - San Pablo – En cambio, la segunda lectura nos describe la situación de un cristiano extraordinario, justamente el apóstol Pablo, que ha casado Cristo profundamente. “Perdí todas estas cosas, y las tengo por basura para ganar a Cristo, y ser hallado en Él. Y esto para conocerle el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a Él en su muerte, tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos. Hermanos, no creo haberlo alcanzado todavía; olvido lo que dejé atrás y me lanzo a lo que está por delante, corriendo hacia la meta!”.
4 - Puntos concretos – a) Tratemos de no concebir más el sacramento de la confesión como una imposición o hábito que tiene que hacerse cada año “si queremos hacer Pascua”, pero sí como un feliz retorno a la plenitud de amor hacia Dios y hacia los demás, eliminando toda mentalidad o comportamiento de “adúlteros”. b) Existe otro tipo de confesión: pedir y darnos el perdón mutuamente, paso necesario para restaurar una verdadera relación de amor entre esposos, entre padres e hijos, entre amigos y enemigos. c) existen también algunas formas de “adulterio colectivo”: la tendencia de administrar su propia la libertad y la vida, por encima de la ley de Dios y al margen de toda responsabilidad hacia los demás: todo, por supuesto, con los límites de las leyes humanas y de las costumbres sociales artificiales. d) El adulterio se consume a menudo en las pequeñas cosas de cada día, con miles de compromisos o faltas a la cultura y a la praxis corriente.